Ginger Minj, ganadora de RuPaul’s Drag Race All Stars 10, vuelve a colocarse en el centro de la conversación digital luego de que fans y usuarios en redes sociales detectaran nuevas incongruencias en las historias que la drag queen ha contado sobre su regreso a la franquicia. Las contradicciones, lejos de disiparse, parecen acumularse y han reavivado la desconfianza de parte del fandom.
La más reciente polémica surge a raíz de su participación en el podcast Mantle & Roast, conducido por Kelly Mantle. Durante la entrevista, Ginger relató que recibió la llamada para integrarse a All Stars 10 mientras se encontraba postrada en su cama, gravemente enferma por complicaciones de COVID, al punto —según sus propias palabras— de sentirse “a punto de morir”. El relato fue presentado como un momento dramático y decisivo en su vida personal y profesional.
Sin embargo, usuarios rápidamente recordaron que esa no es la versión que Ginger había dado anteriormente. En una entrevista publicada meses atrás por Entertainment Weekly, conducida por el periodista Joey Nolfi, la propia Ginger Minj aseguró que recibió la llamada de producción mientras se encontraba trabajando en un crucero, acompañada de Denali, también exconcursante de RuPaul’s Drag Race. En esa ocasión, la anécdota fue contada como una experiencia laboral normal, sin referencia alguna a una situación médica crítica.
La contradicción no pasó desapercibida. Capturas de ambas entrevistas comenzaron a circular en X (antes Twitter), TikTok e Instagram, donde numerosos seguidores señalaron que ambas versiones no pueden ser ciertas al mismo tiempo. La presión llevó a Ginger Minj a responder públicamente, argumentando que durante el proceso de casting las reinas reciben múltiples llamadas, algo que es bien sabido dentro del universo Drag Race y que, en efecto, es cierto.
No obstante, para una parte del público, esa explicación resultó insuficiente. El problema, según señalan varios usuarios, no es la existencia de múltiples llamadas, sino el hecho de que Ginger haya presentado dos narrativas completamente distintas y excluyentes, cada una con un tono emocional radicalmente diferente. Para muchos, esto se suma a una percepción creciente de que la drag queen tiende a ajustar o dramatizar sus relatos dependiendo del contexto.
A este señalamiento se suma otro punto que también fue ampliamente discutido por la audiencia. Durante la misma entrevista con Kelly Mantle, Ginger Minj aseguró que varios de los momentos negativos que se vieron en All Stars 10 no ocurrieron como fueron mostrados, atribuyendo repetidamente las críticas hacia su comportamiento o decisiones a la edición del programa. Según Ginger, el montaje habría construido una narrativa que no reflejaba la realidad de lo sucedido dentro de la competencia. Para una parte del fandom, esta postura ha comenzado a generar desgaste, pues perciben que la edición se convierte en un recurso recurrente para desestimar cualquier cuestionamiento, mientras que los aspectos positivos de su historia sí son aceptados sin reservas.
La controversia se intensificó aún más cuando, en esa misma entrevista, Ginger Minj afirmó que no se sintió apoyada por sus compañeras de All Stars 10, sugiriendo un ambiente de frialdad y falta de respaldo emocional por parte del elenco. Esta declaración detonó una segunda ola de reacciones, ya que Daya Betty, también participante de la temporada, decidió responder públicamente para desmentirla.
A través de sus redes sociales, Daya Betty publicó un mensaje directo y contundente en el que negó que Ginger hubiera sido abandonada por el elenco. En su texto, Daya afirmó que varias chicas sí se acercaron a Ginger, pero que las conversaciones terminaban girando exclusivamente en torno a ella misma, lo que con el tiempo habría provocado cansancio y distancia. “No actúes como si nadie hubiera estado ahí para ti”, escribió, añadiendo que la narrativa de victimización no reflejaba lo ocurrido.
Las reacciones no se limitaron únicamente a Daya Betty. Otras exconcursantes de RuPaul’s Drag Race también publicaron mensajes que muchos interpretaron como respuestas indirectas pero claramente dirigidas a Ginger Minj. Bosco compartió en sus historias de Instagram una frase mordaz en la que ironiza sobre la “dedicación a interpretar el papel de víctima”, comentario que fue ampliamente leído como una crítica a la narrativa reiterada de agravio que Ginger ha sostenido en distintas entrevistas. Por su parte, Irene The Alien reposteo un antiguo tuit de RuPaul fechado en 2012, en el que la presentadora afirma que es difícil ser paciente con amistades que se enfocan únicamente en su propia “crucifixión”, rematando con la ya icónica frase: “Get off the cross, girl… we could use the wood!”. Aunque ninguna mencionó directamente a Ginger Minj, el contexto, el timing y el contenido de los mensajes fueron suficientes para que el fandom los interpretara como un rechazo colectivo a la postura de victimización constante, reforzando la idea de que el malestar no proviene solo del público, sino también de compañeras dentro de la misma franquicia.
Este nuevo episodio se suma a una serie de momentos recientes en los que Ginger Minj ha sido cuestionada por declaraciones contradictorias, lo que ha provocado que una parte del fandom empiece a recibir sus historias con creciente escepticismo. Aunque sigue contando con una base sólida de seguidores y con el respaldo oficial de su victoria, el debate deja claro que la credibilidad pública también forma parte del legado post-Drag Race.
Por ahora, Ginger Minj no ha emitido una aclaración adicional que unifique de manera concreta las versiones contradictorias ni ha respondido directamente a los señalamientos de Daya Betty, Bosco o Irene The Alien. Mientras tanto, el caso vuelve a demostrar que, en la era de las redes sociales y los archivos digitales, las narrativas no desaparecen: se contrastan, se cuestionan y se confrontan.
